¿Qué es la depresión post parto?

La depresión post parto es una variedad de la depresión que se conoce popularmente, con la diferencia de que se sufre una vez que la madre ha dado a luz y comienza a sufrir acentuados cambios de humor sin razón aparente, cuando su estado emocional debería de irradiar felicidad al haber dado vida a su hijo. A menudo, los síntomas más perceptibles son la irritabilidad, una profunda tristeza sin motivos aparentes y falta de sueño. Este tipo de depresión suele aparecer al segundo día de dar a luz y suele ver su fin pasado un mes, en caso de prolongarse la mujer debería de ponerse en manos de un especialista.

Lo que se ha sacado en claro hasta ahora es que la depresión post parto viene acontecida de los numerosos cambios hormonales que azotan estos cambios en el cuerpo de la mujer y por las consecuentes alteraciones de la forma física de un embarazo, llevan a la mujer a sufrir un estado de tristeza y angustia. Además, estos cambios tienen su visión más dramática cuando la madre siente rechazo por su bebé.

Los médicos estipulan que el 15% de las mujeres que dan a luz sufren esta depresión, y normalmente las características generales que unen a estas mujeres son: haber sufrido con anterioridad a la gestación alguna depresión emocional o anímica, o antecedentes familiares que lo hayan sufrido, tener una vida con una situación inestable, como puede ocurrir en muchos caso al ser madre soltera.

25
mar 2013
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Madre soltera por elección

Mabel Palomo tuvo siempre claro que iba a tener una familia. Los acontecimientos de su vida, sin embargo, no se han ajustado exactamente a los planes que había trazado. Vive en Santurtzi con su hijo de seis años y su niña de dos, pero en contra de lo que se imaginaba sigue soltera y los está criando sin el apoyo de una pareja. Al igual que ella, cada vez más mujeres recurren a algún tratamiento de reproducción asistida o emprenden los trámites para la adoptar en solitario. Una ruptura en mal momento, un trabajo demasiado absorbente o la simple mala suerte pueden provocar que una mujer llegue a la edad de tener hijos sin pareja. Pero desde hace tiempo, esa circunstancia ya ha dejado de ser un inconveniente para ser madre.

«A veces las cosas no te salen como las habías planeado y hay que saber adaptarse»,

explica Mabel Palomo. Hace seis años, cuando tenía 32, tomó la firme decisión de tener un hijo. Lo hizo en solitario. Aunque en un primer momento contempló la adopción, las múltiples trabas que reciben las familias monoparentales hicieron que desistiera.

«Empecé a consultar con otras chicas que estaban en la misma situación que yo a través de Internet, me informé bien y decidí dar el paso. A unas personas les cuesta más, a otras menos, pero cuando tomamos esta decisión somos constantes y tenaces. Al final luchamos por lo que queremos», comenta.

Según explica el doctor José Gurrea, «el 85% de nuestras clientas son mujeres sin una pareja masculina. De ellas, aproximadamente la mitad son lesbianas y la otra mitad emprende el proceso en solitario». En Álava, la única opción para someterse a tratamientos de fertilidad al margen de la Sanidad pública es la policlínica San José de Vitoria, donde prefieren no dar datos.

Los tratamientos comienzan con la inseminación artificial, para lo cual cuentan con donantes menores de 25 años, todos ellos alumnos de la UPV. «Los rasgos concretos del padre biológico quedan a elección de la madre, pero el grupo sanguíneo debe coincidir para evitar incompatibilidades», puntualiza el doctor Gurrea. La mitad de las pacientes queda encinta en cuatro o cinco ciclos menstruales, «aunque el éxito depende de la edad a la que comiencen el tratamiento».

Donación de óvulos

Aquellas mujeres que no consiguen quedarse embarazadas de esta forma pueden recurrir a la donación de óvulos, donde se produce un éxito del 50% en el primer ciclo de la terapia. El precio medio de la inseminación artificial en España ronda los 3.000 euros, pero puede variar mucho en función de su efectividad. Aunque el coste pueda parecer alto es solo el principio de las dificultades económicas a las que se enfrenta una madre en el proceso de criar a un niño en solitario.

Los buenos y malos momentos económicos son pasajeros, pero un hijo es para toda la vida. Llegada a un punto, tienes que decidir si quieres tenerlo o no. Tal y como se realiza la conciliación laboral en este país no queda más remedio. No ofrecen ayudas para poder tener una jornada flexible o continua que te permita dedicar tiempo a tu familia, lo que se hace ahora mismo es trabajar menos horas para cobrar menos. Sacar un niño adelante con dos sueldos puede resultar complicado, pero es que a nosotras cuando ‘conciliamos’ nos toca hacerlo con medio.

Si criar a un hijo en solitario plantea dificultades para una familia monoparental, solo cabe imaginarse lo que puede suponer sacar adelante dos criaturas. En este sentido, Mabel Palomo es una madre soltera convencida que no dudó en ir a por el segundo. La suerte quiso que se tratara de una niña.

La experiencia ha sido todavía más gratificante. Antes tenía solo uno y disfrutaba de él, pero ahora que les veo a los dos juntos se me cae la baba. Les ves interactuar, los achuchones que le pega el niño a la pequeña o lo mucho que se alegra ella cada vez que oye hablar a su hermano, es fantástico.

Incluso las dificultades a las que tuvo que hacer frente se «minimizan» ante la alegría que supone para Mabel el haber tenido familia. «Cuando estás embarazada es duro ver a las parejas en la consulta del ginecólogo mientras tú estás sola, pero yo estaba muy feliz e ilusionada, por lo que se me hizo muy llevadero», explica.

Respecto al futuro, Mabel Palomo no se cierra a entablar una nueva relación de pareja. «Siempre y cuando se trate de alguien que esté dispuesto a entrar en mi vida y en la de mis hijos», puntualiza. «En mi caso, lo de soltera es una circunstancia, pero lo de madre por elección es una decisión que tomé hace mucho tiempo. Siempre supe que iba a tener una familia y así ha sido».

Articulo publicado en el correo de Vizcaya

12
sep 2011
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La capacidad de concebir artificialmente ¿da derecho a abortar?

El caso publicado en el periódico americano The New York Times hace que nos planteemos la cuestión de si la capacidad de concebir vidas artificialmente mediante fecundación artificial nos da derecho a interrumpir esas vidas en cualquier momento.

En el artículo mencionado anteriormente se cuenta la historia de Jenny lay, que, tras quedarse embarazada de gemelos mediante una fecundación artificial decidió abortar a uno de ellos.

Aunque afirma que si hubiese concebido a los gemelos de una forma natural no hubiese pensado en abortar, al haber conseguido el embarazo mediante una fertilización invitro cree que el aborto de uno de los niños está justificado.

Esto fue lo que la madre declaró:

Si yo hubiera concebido los gemelos  naturalmente, no habría abortado uno de ellos, porque sientes como que hay un orden natural, entonces no querría intervenir. Sin embargo, hemos creado este niño de una manera tan artificial – en un tubo de ensayo, eligiendo una donante de óvulos, y depositando el embrión en mi – y de alguna manera, tomar una decisión acerca de mantener parecía ser simplemente otra elección más. El embarazo fue algo tan consumista desde el principio que esto se convirtió en otra cosa más que podía controlar.

La ciencia nos da hoy en día la posibilidad de crear y reducir embarazos a gusto de la madre, lo que genera un intenso debate sobre la manipulación de la vida. Los médicos suelen fecundar más óvulos de los que son necesarios, desechando los que no son utilizados.

Jenny justifica esta acción contando que los gemelos acabarían quitándole todo el tiempo y no podría cuidar bien a su hijo mayor, en todo momento tuvo claro que sólo quería tener un hijo.

La reproducción selectiva o la reducción del embarazo comenzó a utilizarse en casos en los que debido a una implantación masiva de embriones una mujer podía desarrollar un embarazo múltiple de gran riesgo. Abortando algunos de los fetos se eliminaba ese riesgo tanto para la madre como para los bebés. Pero esta técnica ha resultado ser otra forma más de manipular un  embarazo, creando numerosa polémica.

Cuando el momento de ser madre llega tarde

Con la incorporación de la mujer al mercado laboral, se va haciendo más frecuente que muchas mujeres no seamos madres hasta pasados los 35 años. Esto hace que conseguir un embarazo sea más complicado.

Por suerte, la ciencia en el campo de la reproducción ha avanzado bastante, consiguiendo que mujeres con todo tipo de problemas de reproducción puedan concebir un hijo por sí mismas.

En muchos casos basta con un tratamiento hormonal regulado por el médico para que las mujeres con un mínimo problema de infertilidad puedan quedar embarazadas. La gestación en estas mujeres será completamente normal, y no habrá peligro de aborto ni complicaciones que no sean las esperadas en un embarazo normal.

Cuando el tratamiento hormonal no es suficiente, es posible acudir a un centro o unidad de fertilidad para que, una vez determinado el problema, la mujer que tiene infertilidad pueda conseguir el embarazo deseado.

Entre las técnicas que ofrecen las clínicas de fecundación artificial, las más demandas son: La inseminación artificial, la fecundación in vitro y la donación de óvulos. Todas estas técnicas cuentan con un porcentaje de éxito  muy elevado y no implican ningún riesgo para la madre más allá del desarrollar un embarazo múltiple.

En todos estos procesos es necesario realizar un tratamiento hormonal a fin de que la madre esté más “receptiva” para la fecundación. Los tratamientos requieren un seguimiento en la clínica, pero no suponen ninguna molestia mayor.

Después de someterse a un tratamiento de fertilidad, las mujeres pueden seguir con su ritmo de vida normal y no necesitan alterar de ninguna forma su rutina diaria. Los tratamientos de fertilidad se pueden realizar en cualquier momento, siempre siguiendo el ciclo menstrual de cada mujer. No es necesario seguir un tratamiento adicional (excepto el tratamiento hormonal) antes de someterse a cualquier técnica de fecundación artificial.

16
ago 2011
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Conseguir un embarazo cuando hay problemas de infertilidad o esterilidad

El poder de fecundación de los espermatozoides es de unas 72 horas (dentro del útero), en el caso de los óvulos son fértiles durante las 48 horas siguientes a su salida del ovario. Las mujeres producen un óvulo en cada ciclo menstrual. La ansiedad y el control estricto por conseguir un embarazo disminuyen las posibilidades de fecundación. A parte de los factores psicológicos, existen factores físicos y ambientales que pueden afectar a la fertilidad tanto del hombre como de la mujer.

Se considera que una pareja es estéril o infértil después de un año manteniendo relaciones sexuales regulares sin conseguir un embarazo. Aunque pueden darse casos de parejas sin ningún problema de fertilidad que tardan más tiempo en conseguir la fecundación. Si una pareja cree que puede tener problemas de fertilidad debe acudir al médico, para que este pueda hacer pruebas y dar un diagnóstico exacto. Cada persona puede necesitar un tratamiento de fertilidad distinto. Muchas mujeres con un simple tratamiento de estimulación hormonal consiguen el ansiado embarazo, mientras que otras tienen que recurrir a métodos de fecundación artificial. Si la mujer produce óvulos válidos y es el esperma del hombre el que presenta infertilidad con una inseminación artificial puede ser  suficiente.

Para problemas mayores se recurrirán a técnicas de fecundación invitro y posterior implantación de los embriones en la madre, esperando que al menos uno se fije y desarrolle.

Si los óvulos de la mujer no son válidos o esta es estéril, lo mejor será recurrir a fecundar óvulos procedentes de una donante. Estos óvulos se fecundarán en el laboratorio y cuando se desarrolle el embrión se implantará en el útero materno de la misma forma que en los casos de una FIV con óvulos de la propia madre.

En la clínica de reproducción asistida informarán a la pareja del tratamiento a seguir, así como de requisitos y precios. La edad límite para que una mujer se pueda someter a un tratamiento de fecundación asistida es de 50 años.

10
ago 2011
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